Tu
Una tarde de lápiz y papel, cafe azúcar y miel. Los pájaros cantaban al son del viento y las hojas del árbol acariciaban mi piel al caer. Mi mano no paraba de escribir lo que mi mente dictaba, pues la naturaleza se prestaba para aquella inspiración.
Fue ese día que llegaste. No le pediste permiso al sol, ni a las flores, mucho menos a mi. Te agachaste a mi altura y tomaste mi lápiz abruptamente, sin embargo creo que confundiste el papel con mi piel porque escribiste tu nombre en mi pecho. Por mas que intente no lo podia borrar; No eran como las palabras que escribía en mi papel.
Así poco a poco te acepte. Te enseñe a escuchar la canción de los pájaros y disfrutar el roce de las hojas. Abrí cicatrices para poder mostrarte lo que vivía dentro de mi. Aprendi a querer tu nombre en mi piel. Pero un día, así tan rápido como llegaste, te marchaste. No le pediste permiso al sol, ni a las flores, mucho menos a mi. Fue cuando me di cuenta que tu nunca pediste una parte de mi. Fuiste capaz de irte sin ningún souvenir que te recordara mi presencia. En cambio yo... Yo me quede con tu nombre para pronunciar una y otra vez
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